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Antes del siglo XII llegan a la meseta de Quito y a los valles aledaños los Caras, luego, por un cataclismo eruptivo emigran al norte.
Ya en el siglo XII por el Sur, procedentes de Cotopaxi y Tungurahua, llega el pueblo Panzaleo y fundan llactas de importancia como Sangolquí, Uyumbicho, Amaguaña y Cunucotog que significa Loma caliente.
Con la llegada de los Incas, los curacas Panzaleos asentados en el valle de los Chillos hacen pactos con los invasores y se convierten en colaboradores y administradores del pueblo de Urinchillo a cambio de mano de obra especializada para el trabajo de cerámica de fino acabado. Estos pueblos se asientan en el valle, dejan de ser nómadas y se dedican a la caza, la pesca y la agricultura, transforman al valle en un lugar más fértil y generoso, lleno de maizales, sus granos parecían pepas de oro, el mismo Inca Atahualpa se solazaba de ver tanta belleza.
En Conocoto vivían grupos humanos valientes y aguerridos pero dispersos, cuando llegan los españoles se juntan y pelean en el ejercito de resistencia de Rumiñahui, sobresalen las parcialidades de los Uscullu y los Pishingalli al mando de Quimbalembo.
Con la conquista de los españoles se produce el mestizaje, la raza indígena se alimenta de ese encuentro, de sus costumbres y da origen a la cultura Andina - Mediterránea.
Después de la guerra de la independencia se quedan en Conocoto nuevos colonos que, en su mayoría son soldados del ejército que peleó al mando de Sucre; colombianos y venezolanos que traen consigo formas de vida diferentes. Esta mezcla da origen a nuevas manifestaciones festivas y religiosas, tal como Corpus Cristi, una fiesta en agradecimiento a la madre tierra por la buena cosecha.
Los trabajadores de las haciendas se disfrazaban de diablos humas y yumbos para tomarse la plaza principal, ataviados con trajes multicolores bailaban con alegría y elegancia, tejían las cintas, gritaban vivas en honor a la hacienda que representaban acompañados de la dulce melodía del tambor y el pingullo, en sus bailes ponían de manifiesto la fuerza y la valentía de los Uscullu y los Pisingalli. Al calor y frenesí de las danzas se producía entre bailarines enfrentamientos, peleas que se consideraba como una ofrenda para dar gracias a la naturaleza por todo lo recibido.
Para los habitantes del centro de la población esta fiesta era motivo de alegría, brindaban chicha, comida y vendían a propios y extraños el popular champús con las ricas empanadas de carne.
Conocoto es el resultado del asentamiento humano de diferentes culturas y pueblos pre Incaícos que buscaban un lugar seguro para quedarse. Por el oriente llegaron las tribus de los Cayapas Colorados y aquí fundan los Chillos, otra hipótesis es que los Quitus llegan a Guayllabamba y suben hasta Quito, fundan cuarenta anejos entre ellos Cunucutug.
Con la llegada de los españoles desaparece todo, se pierde la identidad indígena, sus valores, su forma de vida, su forma de hablar y aparecen nuevas voces y entonaciones diferentes, los nombres primitivos se pierden y surgen nuevos significados como: Conocoto Puerta del Valle de las Guabas, o Conocoto Puerta del Cielo, o Conocoto puerta al valle de los chillos. |