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Puengasí.- Era importante porque había una relación con los habitantes de Quito, en el aspecto afectivo, en el comercio; además la gente de Conocoto tenía que necesariamente pasar por la loma de Puengasí para ir a Quito. Existe una gran importancia histórica, sobre todo para los chachas, porque desde esta comunidad los caminos convergían para todos los lugares del Valle, ya que el camino inca llegaba hasta allá, desde el sur y luego se dividía en varios ramales.
La planicie de Rumiuco.- Es una hermosa planicie donde ahora se encuentra Valle hermoso. La gente frecuentaba este lugar con el fin de recrearse, para cosechar moras, mortiños y otros frutos de la región; la gente lo frecuentaba porque era un paraje bonito donde las familias salían a pasearse.
Río San Pedro.- La gente lo llamaba el Río Grande, la gente lo frecuentaba porque sus aguas eran en ese entonces, cristalinas, con lo que podían bañarse, lavar la ropa… en el sector que se llama el Pimán (significa el comienzo del Río Grande), esta ubicado en la desembocadura de las aguas de la quebrada de Punguaico, que después de unirse con las aguas de la quebrada Yanaguaico, las aguas de la quebrada de Duro Potrero y las de la quebrada de Eulallas; estas aguas desembocaban en el sector el Pimán que luego se dirige a Taishada (significa el lugar donde se lava la ropa) este era un lugar particular, ya que se presentaba una geografía a manera de pequeñas playas con lo que la gente lavaba la ropa aquí ayudándose con unas piedras que los habitantes iban colocando; luego de lavar la ropa, la gente se acercaba a los potreros de por la zona y tendían la ropa sobre la hierba para que se seque. En estos potreros se formaban unas pequeñas cochas, con lo que los más pequeños podían nadar sin ningún peligro.
El vado.- La gente lo frecuentaba porque era una especie de remanso en el río San Pedro y junto había una roca inmensa que sobresalía por sobre el cauce del río donde la gente subía a la roca y se lanzaba desde lo mas alto.
Las Cochas azules.- Se encontraba en la quebrada de la Virgen, eran pequeños remansos que en verano se podía apreciar el agua totalmente nítida y cristalina y su fondo era azul. La gente frecuentaba este lugar para bañarse y nadar, sin medir el peligro, ya que para llegar allá era necesario bajar la peña, corriendo el peligro de caerse. |