Cocorog.- Se encuentra en el Señor de Los Puentes, tiene una gran trascendencia para la gente de Conocoto así como para la de Sangolquí, Amaguaña y de los alrededores, aquí hay una vertiente de agua fría, que sale desde la peña, los habitantes creían que esta agua era medicinal. Se cree que estos baños fueron construidos mucho antes de la llegada de los españoles, aquí hicieron construir una iglesia porque a esta vertiente ya se lo consideraba sagrada, pero a nivel religioso.
Aguarico.- Se lograba llegar bajando desde Chachas, Pisingalli, Ontaneda y Aguarico. Este era un paso obligado para los viajeros que venían desde Quito, donde podían descansar y degustar el hornado, las tortillas y la chicha que hacia don Pedro Puente. Luego del descanso continuaban su viaje hacia Sangolquí, sin pasar por Conocoto ya que cruzar el río San Pedro era un gran problema, por eso que a la altura de Chillo Jijon existía un vado que en verano se podía cruzar tranquilamente por el río y en invierno se las ingeniaban colocando pequeños puentes con lianas?.
La Moya.- (muyug significa traducido casi literalmente: lo que tiene que rodearse) Desde hace mucho tiempo la Moya era una ciénega de gran magnitud donde crecía la totora, con potreros a su alrededor; era custodiado por la gente de la Moya (habitantes de la Zona) ya que para ellos era un lugar sagrado, donde había, de lo que es ahora la calle Espejo, antes se llamaba Quishquipungo (quishqui= puerta y pungo= perros; por lo que es la puerta de los perros) y lo cuidaban de una manera celosa, valiéndose de estos perros para que nadie pasara por lo que la gente tenia que rodear el lugar para pasar; se puede constatar este hecho cuando se pasa por la casa del “Maestro Lechuga” (frente al colegio Nacional Conocoto) ya que se puede contar un promedio de 20 perros que los conservan por costumbre. Con el paso del tiempo la gente de la comuna de la Moya ya dejaba pasar a los habitantes de Conocoto que se acercaban a lavar la ropa a bañarse, en 1958 se construyeron las piscinas, ya que aquí hay una vertiente o pozo de agua que hasta ahora se conserva y forma parte del sistema de agua potable de Conocoto.
Años más tarde en este sector se reunían los niños y jóvenes de Conocoto para realizar competencias de coches de madera, los mas pequeños se acercaban a la casa del señor Ángel Betancourt, el “Maestro Lechuga”, al frente del colegio Nacional Conocoto; y los alquilaban a un precio de dos reales. Luego bajaban por la calle que da al estadio, ya que ésta era cubierta de césped. Mientras los jóvenes se divertían las madres lavaban la ropa en las lavanderías municipales, en ocasiones bajaban familias enteras a disfrutar de este sector de la parroquia, los hombres hacían deporte y se bañaban en las duchas públicas, las mujeres preparaban la comida para hacer un día de campo mientras que los niños jugaban al fútbol o a las cogidas.
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