En 1922, cuando era Párroco de Conocoto el Dr. Eliécer Ron, moradores de la población tuvieron la idea de levantar una nueva iglesia (que sería la tercera), inquietos por el mal estado de la Torrecilla de La Iglesia Antigua. En ese entonces, Conocoto contaba con 2.500 habitantes… sin agua, ni luz eléctrica.

Fue aprobado y autorizado el proyecto de una nueva iglesia por la Curia Metropolitana, cuyos planos fueron levantados por el Arq. Alemán Padre Bruning. Se destinó para su construcción el centro de la cuadra del antiguo cementerio con frente a la plaza en forma de cruz, de tres naves de siete arcos a cada lado, de cinco altares con sus mesas de ara de piedra labrada.

Los trabajos se iniciaron en Agosto de 1923 con mingas y colectas de dinero. Cuando los cimientos de encontraban a flor de tierra, fue reemplazado el párroco por otro venido de la parroquia de Alangasí llamado Luís Alejandro Proaño en 1924, que siguió el mismo ritmo de trabajo.

 

Los carpinteros, albañiles y peones cobraban unas semanas y otras no; para cubrir los otros días el párroco nombraba una comisión de señoritas para que salgan a pedir limosna en las misas de los domingos, en los pueblos vecinos, en las

haciendas y barrios; el párroco se preocupaba en presentar comedias, dramas, nombraba padrinos para la bendición de las primeras piedras de cada columna o altar, de una puerta, ventana, etc. Después catorce años de ardua labor y cuando el templo se encontraba fuera de peligro puesta su cubierta, fueron suspendidas las mingas.

 

En 1937 llegó el párroco Dr. Gabriel Calderón, celebró la primera misa en el templo inconcluso; sin baldosa, altares, pinturas, bancas, púlpito, etc., e hizo derrocar el antiguo templo. Construyó los altares de piedra con símbolos bíblicos en la parte baja de la mesa de Ara, ayudó personalmente a subir las campanas desde el piso al campanario respectivo, con gruesos y fuertes cables, construyó el Altar Mayor, provisionalmente con cinco nichos, hasta que la Curia Metropolitana entregue el diseño definitivo.

 

En 1940 vino el Dr. Luís Cadena y Almeida como párroco a quien le correspondió pintar todo el templo; contrató al pintor Rafael Nicolalde para llevar a cabo dicha labor y construyó los demás altares de madera, con lo que prácticamente se acabó de construir el templo.

 

Entre 1969 y 1970 se colocó el reloj en una de las torres de la Iglesia, gracias al Señor David Pérez Sosa quién donó el 80% del costo total del reloj y al Señor Félix Gallardo que colaboró con el dinero restante. Los gastos para esta obra fueron de 133.172 sucres.

 

En 1972 llegó el Dr. Carlos Porras Garcés a quien le correspondió poner las bancas y la instalación de la luz eléctrica, la consagró como Basílica por tener cinco altares de piedra (a pesar de que no lo es, ya que no reúne los requisitos necesarios para serlo), la ceremonia de consagración duró ocho días, una placa recordatoria colocada a la entrada del templo dice: “Fue consagrada el 1 de Mayo de 1948 por el Cardenal Carlos María de la Torre”.

 

Como un recuerdo a la posteridad sabemos que al pie del primer capitel izquierdo en el altar del Señor de la Justicia, enterraron un pergamino dentro de una botella, con los nombres de las personas allí presentes; entre otras el Padre Bruning y el Párroco Dr. Luís A. Proaño con la fecha, la misma que existe al pie del capitel una inscripción que dice: “S.P.1926”, fecha en la que comenzaron a levantar las primeras columnas para las arquerías.

 

Tomado del libro: Conocoto Puerta del Cielo

de: Félix Gallardo +